Las preciosas joyas coleccionables de pasta de vidrio de la Maison francesa Gripoix.
La boutique Gripoix es en París. ¿Puede ser un bijou como una pieza de joyería fina? La respuesta está precisamente en la producción de Gripoix, que acaba de trasladar su nuevo taller, estudio, showroom y boutique a la Rue d’Aboukir. Establecida en 1890, la Maison es una de las más antiguas de Francia.

La producción de la compañía se asemeja mucho a la artesanía de la alta costura, tanto que ha creado piezas extraordinarias para marcas como Chanel, Lanvin, Paul Poiret, Valore, Givenchy e Yves Saint-Laurent. Pero la Maison, dirigida por Marie Keslassy, es especialmente famosa por desarrollar el brillo perlado, una técnica que imita a la perfección las perlas cultivadas.
La joyería Gripoix está hecha de pasta de vidrio (vidrio fundido) engastada en metal bañado en oro. Esta técnica fue desarrollada originalmente por Augustine Gripoix en 1869. La Maison es especialmente famosa por su colaboración con Chanel a partir de la década de 1920. Sus joyas presentan colores vibrantes, a menudo con diseños intrincados. Aunque están hechas de vidrio, las piezas son muy duraderas y luminosas: algunos creen que están hechas de piedras preciosas y perlas auténticas.






