Santorini, una isla cicládica situada en el mar Egeo, fue destruida por una erupción volcánica en el siglo XVI a.C. También fue su fortuna, pues su conformación original lo transformó en un paraíso turístico. Y, ahora, también en una colección de bisutería diseñada por Mabina. La colección se compone de cuatro conjuntos multicolores con tonos cálidos o fríos, con matices rosas pastel y celestes, pero con matices verdes, como el agua del mar. Los colores vivos y una amplia variedad de anillos, pulseras, pendientes y collares (ajustables) parecen diseñados para realzar la piel bronceada por el sol de verano, quizás el de Santorini.

Las joyas son de plata rodiada o con baño de oro rosa y utilizan piedras de fusión, un tratamiento que hace que el cristal de roca sea opalescente, asociado a una parte de material vítreo. El resultado son elementos coloridos, cristalinos y translúcidos con diferentes cortes (baguette, ovalado, gota, lanzadera). Los cuatro conjuntos constan de gargantilla, pendientes, pulsera y anillo.




